No es la primera vez que escribo sobre JUSTICIA, ya en el año 2014 lo hice para relatarles lo ocurrido a un servidor mediante un Procedimiento, el 195.13. Desde entonces he publicado, si mal no recuerdo, 18 escritos sobre la JUSTICIA o relacionados con ella, los dos últimos no hace mucho, en el pasado mes de septiembre (se me ha podido quedar alguno por ahí mientras veía mi relación de escritos que se aproxima ya a los 600).
Todos mis escritos
están en mi Blog “La Demagogia del Alacrán” (angelmorblogspot.blogspot.com) donde pueden leerlos y, posiblemente, sacar algunas conclusiones
sobre la JUSTICIA española.
En esta ocasión, con motivo de la Sentencia
del Tribunal Supremo sobre el IRPH, he tenido que esperar unos días a que se me
pasara la indignación por temor a decir algo más fuerte de lo normal
olvidándome del vocablo “presuntamente” que me ocasionara algún trastorno
indeseado, pues ya se sabe cómo funciona aquí la JUSTICIA, y la cantidad de
“esbirros” con que cuenta.
Sin estar aún repuesto del susto sobre el
IRPH, me ha llegado el otro sobresalto sobre el Fiscal General del Estado. En
este país -maravilloso, dicen- uno no gana para julepes con lo que debería ser
un “pilar del Estado”, el Poder Judicial, pero que cada día que pasa ofrece más
indicios de estar, en lugar de en la imparcialidad como Dios manda, sin la
venda, en la más pura y dura arbitrariedad de la derecha política y bancaria.
Quizás lo que ha pasado con el “fallo” del
juicio al Fiscal General nos lleve a pensar en el título de uno de mis escritos
de marzo del año 2017 (hace 8 años y pico, nada menos), “Golpe de Estado
Judicial… y vía libre al despilfarro y la corrupción”, ya que, se está dando
por bueno que se indemnice a un defraudador confeso y condenando a una persona
sin ninguna prueba sólo por el hecho de que el “chorizo” es el novio de la
presidenta de la Comunidad de Madrid y gran icono de la derecha extrema que,
evidentemente, se está postulando para dirigir este país. Es decir, ¿se está
dando vía libre a la corrupción? Para mí, disculpen si soy un poco agorero,
esta Sra., si llega pronto a la jefatura del Estado, nos acabará de traer la
poca miseria que queda por ahí, pues es una “individua” (perdón por lo de
individua, pero no encuentro otro vocablo más suave) totalmente proclive a
favorecer a la Gran Banca y a la Gran Empresa a costa del sudor del mundo del
trabajo. Por supuesto, sin importarle lo más mínimo la corrupción de los suyos
y otras facetas propias del uso de la mandilandinga como a una vulgar moruga. ¡Señor,
ten piedad!, dicen los cristianos… si llega “Isabelita”.
Por cierto, el olé del título se debe a que la
situación en la que nos estamos viendo se asemeja bastante a una ramplona
“charlotada”. El Supremo se ríe de los hipotecados con el IRPH descaradamente
para ahorrar a la Banca 70.000 millones de euros (rescate encubierto lo llaman
en la prensa libre), y se descojona condenando al Fiscal General sin pruebas.
Está más que claro: “ciertos ilustres Magistrados se han quitado la venda y ven
por el ojo derecho nítidamente”. Buscan la llegada de la derecha extrema (la de
la Dictadura de Franco) con tanto ahínco que no reparan en arbitrariedades
ejemplares.
Me imagino a los jueces de los juzgados de los
pueblos (aunque no todos, gente honrada y cabal) llorando por la noche por
haber elegido una profesión llena de majagranzas, de necios sin ninguna
conciencia moral, de ¡avechuchos!
Bueno, poco podemos hacer que no sea seguir
dando la lata y tratar de convencer a los trabajadores para que den “un
puñetazo encima de la mesa” y digan ¡¡¡basta ya!!! Pues da la impresión de que
ocurre lo que dijo George Orwell: “El poder radica en infligir dolor y
humillación”. O esto otro que también dijo: “No hay delito, absolutamente
ninguno, que no pueda ser tolerado cuando “nuestro” lado lo comete”.
En fin, uno debería estar ya acostumbrado a
las inmundicias del Tribunal Supremo, pues he vivido personalmente cómo tras
dar por bueno la Audiencia Provincial de Badajoz y el Tribunal Superior de
Justicia de Extremadura (TSJEX) el don
de la ubicuidad en dos personas, el Supremo ni siquiera se molestó en mirar
la apelación, lo cual, viene a decir, que lo de los dioses del Olimpo hasta
puede ser verdad. Y, en otra ocasión, he podido comprobar personalmente cómo a
una persona que había sufrido acoso
laboral con daños se le negaba la razón por parte del Supremo sin tener en
cuenta los informes de dos forenses, un psiquiatra y un psicólogo, dando la
razón al denunciado que sólo presentó un informe de un psicólogo que, dicho sea
de paso, ni siquiera conocía a la persona que había sufrido el acoso. ¡Vaya “tela” eh!
A continuación, me voy a valer de algunos
párrafos de mis escritos sobre la JUSTICIA para que, sobre todo, se me pase mientras
tanto un poco la indignación de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre el
IRPH (que me afecta directamente) y el “fallo” sobre el Fiscal General, y para
que vean algunas cosas de la JUSTICIA que quizás puedan ignorar:
“Hace ya mucho tiempo, un amigo me dijo que
Jueces, Fiscales, Magistrados, Etc. Etc., sólo comprendían su “razón”. En buena
lógica, heredada de los tiempos de la Inquisición, y que, a veces, está más
presente de lo que mucha gente pueda imaginar. Es lo que servidor considera el
humor negro judicial; rayando en ese chiste en el que al Médico se le cae el
niño recién nacido y le dice al padre: ¡Hay que ver lo que se escurren los
niños que nacen muertos! Qué mordacidad, que burla más fina, que trágala, que
abrutada. Pues así es a veces la justicia: Lo contrario de la ley, solo que
ampliamente expuesto, y punto en boca. En ocasiones, demasiadas veces, una
burla astuta e hipócrita que no admite impugnación”.
“Los “grandes
dioses” -a los que hacía referencia antes sobre el Supremo- están en el Consejo
General del Poder Judicial (CGPJ), el Tribunal Supremo (TS) y el Tribunal
Constitucional (TC), que es desde donde “gobiernan el país a su antojo”,
haciendo, presumiblemente (no soy letrado), de las leyes meras paparruchadas
que las convierten en sus artimañas para favorecer a quien o quienes ellos
quieren para mantener sus privilegios, caso del Banco de Santander, por citar sólo
un ejemplo de cada día. Ni que decir tiene, que para estos “dioses del Olimpo”,
lo que digan en Europa es pura fanfarria. A ellos, eso de la justicia europea
(a la que estamos sometidos como miembros de pleno derecho de la UE) se las
refanfinflan, son los que mandan en España (en la sombra, obviamente) y punto
en boca”.
“Es muy raro el día en que no aparece en la prensa (en
este caso en toda la prensa, la independiente y la sometida al poder del
establishment financiero y de los poderes fácticos) algo relacionado con la Justicia
que llama poderosamente la atención, y no por su equidad sino por su vulgar
partidismo. Nadie se explica que ciertas sentencias sean las que son cuando las
cosas están más que claras y no admiten debate al ser consideradas axiomáticas;
pero, “los dioses del Olimpo”, no piensan lo mismo, pues por algo son “dioses”
y tienen el don de la ubicuidad, que bien aplicado anula cualquier posible
debate: Estaba y no estaba, quizás sí estaba y no estaba, era así, pero así no
era…, en fin, cosas de dioses”.
“Lo que está quedando más que claro en este país es que
el Poder Judicial ha tomado el mando y “la Orquesta” toca al ritmo que ellos le
marcan”.
“Por desgracia, “el hombre no es más que lo que la
educación hace de él”, que dijo Kant. Y eso, en la Justicia, le supone una gran
merma de la correcta aplicación de sus derechos que es muy bien aprovechado por
los listos infractores -políticos, sobre todo- y sus representantes. No hay que
olvidar que somos el País que tiene más leyes y en el que menos se cumplen. La
poca formación, y escasa educación -aunque parezca otra cosa- va a ser terrible
sino se cambia para las generaciones futuras, pues no se van a enterar de nada
y les van a tomar el pelo fácilmente..., si es que no está ocurriendo ya, que,
laboralmente, me da que sí”.
“A los jueces -no a
todos, evidentemente, pero sí a muchos- les pasa lo que dijo G. Bernard Shaw:
“Cuando alguien estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple
con su deber”. Y cuando eso ocurre, no es que la Justicia esté ciega, es que
está “cara al sol”, dijo alguien que ahora no recuerdo. O sea, cuando la
Justicia, presumiblemente, está “gobernada” por un Banco (puede leer si quiere,
Banco Santander), la Democracia está “secuestrada”. El Gobierno es un títere de
ese Banco y del Oligopolio que él mismo forma con las principales empresas del
Ibex bajo la tutela de la presidenta y su familia de ese Banco. Y el partido
que gobierna en coalición lo deja todo para después, caso de la derogación de
la Reforma Laboral, sin enterarse que como dijo Marguerite Duras: “Muy pronto
en la vida es demasiado tarde”; o como dijo Indira Gandhi: “Cuando hay una
tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”.
Y, por último: “De
tal modo y manera, que los españoles (los de a pie, sobre todo; a los ricos les
prescriben los delitos y a los pobres los derechos, dijo alguien) nos estamos
acercando demasiado a los sinónimos de Injusticia: Favoritismo, inmoralidad,
atropello, abuso, componenda, desafuero, iniquidad, privilegio, sin razón,
tropelía, parcialidad, arbitrariedad, cacicadas, tiranía… hasta el punto de que
hay jueces que rozan, presumiblemente, el término “hereje” o “heresiarca”.
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