¡Vaya! Que me pillan otra vez las ganas de seguir discurriendo sobre el Salario. Sí, no se me extrañen, porque con mayúsculas hay que nombrar el salario dada la importancia que tiene para la vida de la mayor parte de las personas si exceptuamos a los rentistas y a los grandes empresarios. Aunque hay grandes empresarios que se ponen un salario mínimo para no declarar en la Renta, ya que lo hacen en el Impuesto de Sociedades aprovechando las bonificaciones y las múltiples deducciones para no pagar nada de nada o una miseria de vergüenza (cosas de ese regresivo IRPF nuestro). En adelante, para no molestar a los que se molestan por cualquier cosa, escribiré salario con minúsculas.
Comenzaré con una frase (discúlpenme, pero soy un
forofo de las frases célebres) de Abba Eban, político y diplomático israelí y
ministro de Relaciones Exteriores entre 1966 y 1974, aunque sionista, no como
los genocidas del gobierno actual de Israel: “La historia nos enseña que los
hombres y las naciones se comportan juiciosamente una vez que han agotado las
demás alternativas”. En nuestro país, me da que las alternativas se agotaron
hace ya mucho tiempo, y nuestros gobiernos siguen sin comportarse juiciosamente
en lo que a salarios se refiere. Pronto nos echará la pata cualquier país de
los encuadrados en el tercer mundo, suponiendo que no lo haya hecho ya alguno.
Todo es político, y para todo, para el salario
también, obviamente. Y la política, pienso, es un cáncer con metástasis, la
degeneración del mundo. Y el gran capital, la medicina que la mantiene inmortal
por el momento. Pero con el tiempo, puede que la medicina se agote y el cáncer
no haya desparecido, ya que así es la “ley de la vida terrenal”. En fin… a lo
nuestro:
Los datos, que son los que demuestran la realidad de
lo que está ocurriendo, que, dicho sea, una vez más, es algo inaudito en un
país que se tiene por desarrollado y que además está entre las economías más
desarrolladas del mundo, y, para colmo, entre las que más crecen, sino la que
más. Aunque, eso sí, estamos en lo que alguien ha llamado “la dictadura del
propietariado”, y con las dictaduras ya se sabe lo que pasa.
La primera legislación sobre Salario Mínimo
Interprofesional fue promulgada en el es-tado australiano de Victoria en 1896,
ya ha llovido desde entonces. En España el SMI en 2025 (mejor no acordarse de
los años anteriores) es de 1.184 € brutos mensuales, distribuidos en 14 pagas,
lo que equivale a 16.576 € brutos anuales, y se traduce en 39,47 € al día. El
de Francia, Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento (SMIC), por comparar
el de un país cercano y de nuestro entorno es de 11,88 €/brutos por hora, que
equivale 1801,80 €/brutos mensuales y a 1.423,30 €/netos mensuales para una
jornada laboral de 35 horas semanales. No me voy a parar en el de otros países
de nuestro entorno (en algunos no existe) porque ¿para qué?, las diferencias
son abismales, como es fácil entender sabiendo el de los franceses que, por
cierto, no es el más alto.
Para no alargarme demasiado, les voy a reflejar
algunos apuntes de un artículo de Vicente Nieves del 24/07/2025, que recomiendo
lean en su totalidad por ser de gran interés para conocer lo que está pasando
en España con el salario. El artículo se titula: “España e Irlanda tenían el
mismo salario en 1994: 30 años después los sueldos irlandeses son un 60% más
altos que los españoles”.
Pero antes voy a dar unos datos sobre los sueldos dados
por el Erario: El sueldo más común entre los españoles está comprendido entre
30.000 € y 60.000 € brutos anuales, un total de 5.282.994 trabajadores, el
22,02 % de los declarantes. En España hay 7,78 millones de personas que
declaran menos de 12.000 € brutos al año (¿están ahí los de la economía
sumergida?) Más de 6,6 millones declaran más de 30.000 € brutos al año. Un
millón trescientos cuarenta y seis mil tienen ingresos superiores a 60.000 €
brutos al año. Ciento setenta y cinco mil seiscientos sesenta y cinco tienen
ingresos superiores a 150.000 € brutos al año, y 14.738 (0,6%) supera los
601.000 € brutos anuales. Bueno, supongo que entre los españoles que no
declaran están esos, aproximadamente, seis millones de pensionistas que no
llegan a los 1.000 € mensuales, las pensiones contributivas y no contributivas
más bajas de los países de la OCDE, ¿no es cierto?
Vamos con los datos de Vicente Nieves. Primero sus
tres puntos de inicio del artículo:
“El salario real de los españoles sólo ha subido un
2,7 % en los últimos 30 años”.
“Los sueldos de los irlandeses se han disparado un
63% en el mismo periodo”.
“España, junto con Italia, presentan el peor
rendimiento salarial de Europa”.
“Según los
últimos datos publicados por la OCDE, en España los salarios reales han crecido
apenas un 2,7% desde 1994, uno de los desempeños más pobres de todos los países
desarrollados y el segundo peor de Europa”.
“Hoy, en
España el salario medio real es de 33.044 euros, mientras que el de Irlanda es de 55.591 euros. En España
apenas ha crecido un 2,7% en términos reales en 30 años, mientras que en
Irlanda lo ha hecho en un 66%. Solo
los salarios italianos lo han hecho peor que los españoles en estos
30 años en Europa. En Portugal, por ejemplo, los salarios reales han crecido un
22% en el mismo periodo”.
“Si la
comparación se realiza con países que partían de escalones de desarrollo mucho
más bajos, el incremento de los salarios reales ha sido aún mayor. Este es el
caso de los países bálticos, donde
los salarios se han disparado más de un 200% (tasa de variación)
desde 1994”.
Sigue el Sr. Nieves con su posible explicación:
“Ahora, la
pregunta a intentar contestar es evidente: ¿por qué los salarios reales apenas
han crecido en España en 30 años? Aunque la OCDE se ciñe a publicar los fríos
datos, resulta relativamente sencilla desgranar las causas de este fenómeno que
aflige a la economía de España. Esto
es el reflejo del estancamiento de la productividad y de la
creación de empleo en sectores de bajo valor añadido. Se puede observar como la
productividad total de los factores (PTF) apenas ha variado en España en los
últimos 30 años, sin embargo, en Irlanda
sí ha disfrutado de un avance intenso, al igual que ha sucedido en los
países que presentan un mayor incremento de los salarios reales en estos
últimos 30 años”. Y continua el Sr. Nieves (supongo un economista): “Muchos se
preguntarán, ¿si los salarios reales no crecen cómo es posible que la economía
se haya expandido e incluso el PIB per cápita haya aumentado algo en este
periodo? La respuesta se encuentra en la constante adición de factores
productivos a la economía. España, en lugar de crecer por mejoras de eficiencia
y productividad, crece de forma extensiva: sumando trabajadores. Esto es algo que sucedió sobre todo en el
periodo 1999-2007 y en los últimos años. La expansión del mercado laboral se
traduce en un PIB agregado mayor y, a veces, en un PIB per cápita también más
elevado”.
“El fuerte
crecimiento de la ocupación supone que hay más personas produciendo bienes y
servicios, por lo que al repartir todo este producto entre la población sale
una renta per cápita mayor. Sin embargo, esto no supone que los salarios reales
suban. En ocasiones hasta supone lo opuesto y España es casi un ejemplo de
ello. La intensa creación de empleo en sectores de bajo valor añadido y escasa
productividad (turismo, hostelería, comercio...) genera lo que los economistas
denominan efecto composición: aumenta la proporción de empleos mal pagados en
la economía, lastrando la media de los salarios y la productividad del conjunto
de la economía. En España, el
sector turístico ocupa a más de 3 millones de empleados”.
Termino ya con
un último párrafo del sr. Nieves: “Irlanda ha sabido combinar suerte y
estrategia para convertirse en uno de los países más prósperos del planeta.
Como resume el economista Noah Smith, "Irlanda liberalizó su política
comercial, desreguló su economía, redujo los impuestos, fomentó la educación e
innovación... y, de alguna manera,
funcionó". El caso de España es más bien el opuesto. Partiendo de
una posición similar, la economía real apenas ha mejorado, mientras que la
productividad y los salarios reales llevan años estancados. Algunos estudios
revelan incluso que la renta disponible de los españoles (la renta tras
impuestos) es hoy más baja que en 2008. Así es la catástrofe de los salarios
españoles”.
Y, para dar la
puntilla final, me remito a un escrito de un servidor de principio del año 2010
titulado “¡Exiguo jornal!” que, entre otras cosas, decía lo siguiente: “Me
pregunto si el Gobierno intentará cambiar la Carta Social Europea (CSE) que
recomienda que el SMI no sea inferior al 60% del salario medio”. Como es fácil
comprobar las cosas han cambiado con el Gobierno que se autodenomina
“progresista” actualmente, mas no todas, pero…
Según la
Agencia Tributaria, el salario medio de los españoles es de 22.781 €/brutos al
año, aunque hay quienes lo cifran en entre 23.800 € y 24.000 €/brutos anuales,
lo que significa que si hacemos caso a la Agencia Tributaria el SMI debería ser
de 13.668 €/anuales, que dividido entre 14 pagas nos resultan 976,32
€/mensuales brutos, bastante por debajo del actual (1.184); y si hacemos caso a
los demás, resulta que 24.000 € dividido entre 14 pagas nos dan 1.714,28
€/brutos mensuales, lo que traducido al 60% serían 1.028,57 €/brutos mensuales,
algo menos de los señalados 1.184 de la actualidad. Lo cual deja claro que en
España hoy día si se cumple con la recomendación de la Carta Social europea.
Pero, ese cumplimiento, no quita de que el 13% de las personas que trabajan se
encuentran en riesgo de pobreza, y la explicación es clara: los salarios bajos,
la temporalidad y el empleo parcial mantienen a muchas familias atrapadas. Y la
cosa no se queda ahí: a los bajos salarios no se les perdona nada, Hacienda
persigue, sí ¡persigue!, a la gente que menos gana cuando tiene una pequeña
deuda con el Erario, mientras se olvida del Sr. Montoro y de sus andanzas y
amnistías para con los señoritos y los millonarios, además de toda la “trupe”
que tiene enormes deudas y no las acomete, sencillamente, porque nadie se lo exige,
aunque sigan aumentando cada año fiscal, y aún a pesar de que las que superan
los 120.000 € se consideran delito penal... que, evidentemente, nadie denuncia.
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