El Imperio yanqui, como todos los Imperios que ha habido a través de la historia del mundo, si exceptuamos el que logró Alejandro Magno con tan sólo 33 años, han tenido un final misérrimo, se han descompuesto por su avaricia y por sus malas artes guerreras y económicas. Y, evidentemente, por sus abusos de todo tipo de los ciudadanos más desfavorecidos, que, cuando llega el momento menos esperado, se levanta en armas y no hay manera de pararlos.
No voy a analizar aquí los Imperios que han existido
en la historia del mundo, de eso ya se han encargado los intelectuales de todo
el planeta que los han estudiado minuciosamente, y ahí están para quién o
quiénes quieran documentarse lo suficiente. Pero, si diré que los españoles
también tuvimos nuestro Imperio. Con Carlos V se decía que en el Imperio
español no se ponía el sol, y mucha parte de ese Imperio estaba en América del
Norte, Central y del Sur; es decir, en Venezuela también, y en Colombia,
Argentina, Perú, Bolivia, Chile y todos esos países que ahora el Imperio Yanqui
ladrón en descomposición está amenazando para sustraerles sus materias primas y
así intentar salvarse de la que tiene encima que no es otra cosa que su ruina
inminente. Y así como los españoles tuvimos que salir de América con el rabo
entre las patas, les ocurrirá a los americanos del nazi ladrón Trump tarde más
o tarde menos, ya veremos.
Hitler, como este degenerado americano, también quiso
poner medio mundo a sus pies y ya saben cómo terminó. El nazismo se fue al
garete cuando el mundo se puso en pie y dijo: ¡se acabó! Muchos nazis (Hitler
incluido y su familia) se suicidaron y otros muchos terminaron después de
Núremberg en prisión de por vida. Alemania quedó dividida y una parte tuvo que
soportar a Stalin (con lo que eso significó) durante un buen tiempo, aunque más
de un asesino nazi logró huir, precisamente, a esos países sudamericanos que
ahora se quiere apropiar el nuevo Hitler del siglo XXI, el tal Trump. Cómo
terminará este espantajo yanqui que atesora todos los males de la sociedad, la
homofobia, la xenofobia, el racismo, el latrocinio, el asesinato selectivo, la
pederastia con las ninfas de ese tal Epstein, etc., etc., etc., no lo sabemos, mas,
se pueden ir haciendo una idea, ya que, de un personaje semejante nada bueno se
puede esperar.
En Venezuela, el Maldito Imperio Yanqui Ladrón, se va
a apropiar de su petróleo (la mayor reserva del mundo), de los demás minerales
y tierras raras que posee y, colocando un títere gobernando (un Pinochet
cualquiera) intentará sanear su maltrecha economía con los bienes de los
venezolanos. Luego irá detrás Groenlandia que también es una tierra rica en
minerales y (corríjanme si yerro) petróleo. Y como la avaricia no tiene límites
no sabemos quién será el siguiente, quizás Cuba o Colombia, o esa Argentina rica
que dicen se recupera mientras sus políticos duermen. Hasta que rusos y chinos
digan: ¡hasta aquí hemos tragado! ¡No va más!
Este monstruo ladrón -como Hitler- ganó unas
Elecciones y se ha pensado que tiene derecho a todo. Incluso a imponer Su
Justicia a los americanos quitándose de en medio a todos los “pobres” que le
estorban, pero se ha olvidado de que el fentanilo (que, precisamente, no viene
de Venezuela) también lo consumen los adinerados y está liquidando su población
(¡100.000 muertos al año!) y no tiene un remedio para evitarlo. Si sigue
pervirtiendo su sociedad, llegará un momento en que el pueblo americano diga
que su tiempo ha terminado, y, como otros presidentes, puede que sea
ajusticiado por cualquier cowboy tejano o de cualquier otro lugar, sin excluir
un atentado terrorista de los muchos países maltratados por sus armamentos
vendidos al mejor postor, caso de los palestinos y de los iraníes, iraquíes, afganos,
pakistaníes, africanos varios e incluso algún sudamericano expoliado. Tanto
odio tiene mal camino, y este degenerado asesino y ladrón no durará tanto como
él piensa, y sino al tiempo. Sin olvidar los muertos de las Torres Gemelas,
algo que puede volver a ocurrir si tipos como Trump imponen su ley al mundo.
Por cierto, eso de robar parece ser algo intrínseco de
los nazis, pues sólo hay que ver lo de nuestros nazistas (VOX) en Valencia
apropiándose de los dineros que los ciudadanos habían puesto para ayudar a los
damnificados de la Dana, todo un ejemplo de una vulgar degeneración en
facciones de esos que quieren tomar el pueblo por su cara bonita. Y, que
alguien nos cuente que pasa en la Francia de Marie Le Pen, en la Hungría de
Urban, en la Argentina de Milei, en Chile, en Alemania también de nuevo, y en
tantos sitios que están copiando el “Trumpismo” de ese ¡¡¡MALDITO IMPERIO NAZI
LADRÓN!!!
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