Para cerrar el año, la empresa suministradora del agua, Aqualia, me ha hecho llegar la factura del trimestre; que, dicho sea de paso, no tiene desperdicio como luego verán.
Ignoro cuál es el precio de este bien natural en otras
poblaciones distintas a la Mancomunidad de la Serena a la que pertenece
Castuera, dando por hecho que es el mismo para todos los demás pueblos de esta
Mancomunidad, porque si no...
Mas, me da que en otros sitios el precio del agua es
bastante inferior, aunque, lógicamente, no hay por ahí mucha gente, muchos
políticos y empresarios, que estén dispuestos a hacer el llamado birlibirloque
con los impuestos y los precios, no les hace falta ninguna magia para llevarnos
al huerto, ya lo hicieron de una vez por todas cuando dieron luz al régimen
actual que ellos llaman democracia, pero que es simplemente una vulgar
plutocracia, o si les gusta más, una vulgar oligarquía trasnochada.
Seguramente, debo estar en un craso error, pues
siempre he creído que el importe del bien no podía ser inferior al de los
impuestos que genera, lo que ocurre con la factura del agua en donde vivo,
Castuera (Badajoz). Y, ni que decir tiene, que hablamos de un bien natural que
en Extremadura abunda sobradamente, ya que, está lloviendo a cantaros, como
diría el cantautor extremeño ya fallecido, pues no hay nada más que ver cómo
están nuestros embalses, la mayoría por encima del 60% de su capacidad (no
llegan al 80% por el peligro que ello supone de rotura causando una gran
inundación, de ahí que estén desembalsando), lo que no impide que el precio de
este bien que cae del cielo constituya una gran estafa impositiva para la
ciudadanía.
A continuación, les voy a desglosar la última factura
recibida para que vean que los impuestos superan considerablemente el importe
del gasto en agua (los precios tanto del agua consumida como de los cánones no
ha variado respecto al trimestre anterior, pero para este 2026 seguro que lo
harán). Después, para terminar, decimos algo sobre la abstención en las
Elecciones recientemente celebradas en Extremadura y la que se prevé que habrá
en todo el país y en todas las CCAA como consecuencia directa de los abusos
impositivos y los precios de todos los bienes necesarios para el desarrollo del
bien común desregulados, donde se llevan la palma el alquiler, las hipotecas
(con el IRPH) y la cesta de la compra. En parte, siendo cierto eso que dijo un
tal William E. Borah: “Lo más maravilloso de la historia es la paciencia con
que hombres y mujeres se someten a las cargas innecesarias con que sus
gobiernos les abruman”. Pues de no ser así, la calle estaría ardiendo día tras
día en Extremadura y en toda España. Por cierto, “Trajano (18/09/53-11/08/117,
hace casi dos mil años), según Santiago Posteguillo, no necesitaba de
consejeros imperiales para saber que a más impuestos menos gastaba la gente y
la economía del Imperio terminaría en un colapso absoluto que no interesaba a
nadie. Sólo los imbéciles eran incapaces de no ver algo tan sumamente simple”.
Aunque, ciertamente, los impuestos son necesarios para poder prestar los
servicios, también es cierto que su abuso desmedido lleva a una clara
corrupción política, sobre todo, si solo los pagamos algunos.
Vamos con la factura del 4º Trimestre del pasado 2025:
Consumo de agua, 29,80 €; cuota de servicio, 18,80 €;
cuota de servicio depuración, 9,12 €; cuota de consumo depuración, 6,78 €;
importe IVA, 6,45 €; canon Mancomunidad, 1, 28 €; canon saneamiento cuota fija
J, 0,56 € y, por último, canon saneamiento cuota, 0,38 €. Como es fácil
observar sumando los conceptos, se puede comprobar que el consumo (29,80 €) es
inferior a los impuestos (43,37 €). Está muy claro: los impuestos superan el
consumo en un 18,27%. Y, no se lo pierdan, además del IVA, hay la nada
despreciable suma de tres cuotas y tres cánones como impuestos. En fin… ¿Pero,
no habíamos creado las Mancomunidades para abaratar los servicios y en
consecuencia los impuestos? ¡Qué falacia!
Finalmente, como ya reseñé en mi escrito “DOS LADRONES
DE POLÍTICAS”, lo de la abstención en Extremadura, reitero una vez más, mi
tierra, dejó bien a las claras que hay una gran desafección política. De
236.760 votantes que no aparecieron por ningún colegio electoral en 2023, hemos
pasado a 320.292 en las pasadas elecciones, es decir, 83.532 votantes más se
han quedado en sus casas; y, si mi cuenta no falla, un 26,08% más ha dejado de
emitir su voto desde 2023 a la fecha de 21 de diciembre de 2025, a los que,
evidentemente, hay que añadir los que votaron en blanco y los nulos que también
son bastantes.
¿Qué pasará cuando se convoquen unas Elecciones
Generales? Pienso que, previsiblemente, si no cambian mucho las cosas -que no
parece que lleve trazas de hacerlo- la abstención volverá a ganar esas
Elecciones Generales. Pues, como es patente, el partido socialista no es que no
tenga cuadros -que también- es que está en cuadros. Y Partido Popular y los del
diccionario de los bulos y las “Fake News” (VOX) es fácil que consigan sumar
una mínima mayoría parlamentaria, lo cual supone un paso de rosca más hacia el
neoliberalismo trumpista (un fascismo encubierto), o sea, hacia una dictadura
muy cercana a un neofascismo, o incluso a un nuevo renacer del nazismo, todo
por culpa de la abstención.
Por último, los extremeños vamos camino de probar ese
mejunje (fabricado con los mismos ingredientes) de PP y VOX. Y si las políticas
sociales no cambian mucho, cosa muy dudosa entre socialdemócratas y
semisocialdemócratas, los españoles podremos saborear esa pócima sin ningún
género de dudas la próxima vez que nos llamen para votar.
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