Seguros privados de pensiones, Sanidad mixta, austeridad en los salarios y rebajas en ayudas sociales como la dependencia forman parte del plan de PP y Vox para contener el gasto público
Marcos López 18/12/2025
A menudo suele decirse que Feijóo no tiene programa de gobierno para este
país. No es verdad, sí lo tiene, pero para mal. Las ideas económicas y sociales
que prepara el gallego serían perjudiciales, fatídicas para este país. Y más
todavía pensando que tendrá que gobernar con Abascal y que este presionará para
implantar el programa Trump/Milei de la motosierra e ir todavía más allá en el
paquete de medidas para reducir el Estado de bienestar y garantizar los
privilegios de las élites dominantes.
Este plan defendido por el futuro bifachito nacional, que ya está sobre la
mesa, apuesta por duras medidas de ajuste que implican contención del gasto
público, reducción de impuestos y reformas en pensiones, sanidad y servicios
sociales, lo que los analistas interpretan como un posible recorte del Estado de bienestar. Para empezar,
la derecha política y la patronal trabajan ya en un borrador de contención de
salarios. Tanto Feijóo como Garamendi reniegan de las alegrías y reformas sociales
de Yolanda Díaz en los últimos años, y también de sus
sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional
(estaba en 735,90 euros en tiempos de Rajoy, hoy se sitúa en 1.184). Si
el PP llega a la Moncloa se habrá terminado ser espléndido con los sueldos y es
más que probable, aunque no ha trascendido aún, que populares y voxistas ya
estén preparando un nuevo contrato mucho más flexible e incluso con la
posibilidad del despido libre. En ese sentido, corren serio peligro las
indemnizaciones por rescisión de contrato y las prestaciones de los
parados.
El programa del PP para las elecciones de 2023 recogía 365 medidas en
distintos ámbitos (un latigazo ultraconservador para cada día del año). Entre
las más relevantes para el Estado de bienestar destaca un
nuevo enfoque de las pensiones. Feijóo pretende mantener
la revalorización conforme al IPC, pero con un discurso de “sostenibilidad” que
abre la puerta a reformas futuras. Entre esas “reformas” están, por
supuesto, la mochila austríaca, es decir, la
privatización del modelo de jubilación de tal manera que cada trabajador cotice
una parte de su sueldo, durante su vida laboral, en una compañía de seguros
privados. Sin duda, el PP de Feijóo contempla incentivar planes privados de
pensiones complementarios, lo que supondría acabar con el modelo público que ha
permitido sostener el tejido social en las últimas décadas.
En materia de Sanidad y servicios sociales, el
tijeretazo de Feijóo promete ser histórico. La idea del PP es seguir
profundizando en la fórmula de “colaboración público-privada”, en realidad un
eufemismo que esconde un intento por vender la Sanidad pública, gran conquista
y orgullo nacional, a la empresa privada. Lo estamos viendo estos días con el
escándalo del Hospital de Torrejón. La gestión de ese centro sanitario de
titularidad pública en manos de la compañía Ribera ha terminado en un gran
escándalo, el del engorde de las listas de espera para obtener mayores
beneficios, que puede terminar en los tribunales. La fórmula mixta también ha sido aplicada por Moreno Bonilla
en Andalucía con las consecuencias que todo el mundo ha podido comprobar: el
drama de las mamografías y cribados de cáncer que ha puesto en peligro la salud
de miles de mujeres. Feijóo no tiene intención de reforzar la Atención Primaria
ni tiene previstos incrementos de gastos estructurales. Por si fuera poco, en
dependencia, el PP ha criticado el aumento de gasto del Gobierno de Sánchez y
plantea una gestión “más eficiente”. Es decir, una rebaja de las ayudas a las
personas dependientes.
En el capítulo de educación y becas,
tampoco se va a quedar corto en recortes el Partido Popular. No hay previsión
de reforzar las becas, en todo caso se aplicarán criterios mucho más
restrictivos de mérito y esfuerzo académico para ir cribando las universidades
de estudiantes. Los hijos de los trabajadores y de las familias más modestas lo
tendrán más difícil para cursar una carrera. Feijóo ha dicho que quiere
potenciar la FP dual y la colaboración con empresas, toda una declaración de
intenciones: las estirpes de clase alta a la universidad y los obreros a
aprender un oficio, como ha ocurrido siempre. Paralelamente, las campus
privados y escuelas de negocios lo tendrán más fácil para consolidar su modelo
educativo. Mientras la Complutense se cae a trozos (literalmente) por
falta de inversión, florecen las universidades privadas.
En cuanto a la fiscalidad y el gasto público,
está claro que el PP va a aplicar una fuerte reducción por influjo de las ideas
de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, donde ya se ha experimentado con significativas
rebajas en impuestos como el de sucesiones y donaciones y patrimonio. Bajo el
rimbombante titular de que se rebajará la presión fiscal (rebajas de IRPF,
cotizaciones sociales y eliminación de algunos impuestos), lo que hay es un
recorte importante a los ingresos y arcas estatales. Es decir, menos dinero a
recaudar, menos Estado. Lo que queda es la intención de la derecha de convertir
España en un gran paraíso fiscal para las grandes fortunas y
multinacionales extranjeras, tal como ya ocurre en la Comunidad Autónoma de
Madrid. El cacareado plan de Feijóo para controlar el déficit y la deuda lo que
implica, en último término, es limitar el crecimiento del gasto social. En ese
contexto, PP y Vox apuestan por acabar con el Ingreso Mínimo Vital, una
conquista del Gobierno de coalición que ha ayudado a salir adelante a más
de 700.000 familias (2,3 millones de personas) en los
momentos más duros de la pospandemia. Como estación última del programa
reaccionario está esa amenaza de revisión de programas sociales para “evitar
duplicidades”. Abascal influirá en el Consejo de Ministros de Feijóo para
acabar con agencias, organismos e instituciones que cumplen una gran labor
social y que él considera “chiringuitos” o focos de adoctrinamiento
socialcomunista.
Desde la izquierda se interpreta que estas medidas suponen volver a la
lógica de recortes aplicada en la etapa de Rajoy, especialmente en sanidad,
educación y dependencia. Feijóo no lo dice abiertamente, porque ello supondría
generar miedo e inquietud entre la población, pero su programa político incluye
rebajas fiscales y control del gasto público que, en la práctica, pueden traducirse
en drásticos recortes. Sus propuestas buscan un modelo con fuerte presencia del
sector privado frente al refuerzo del gasto público impulsado por Pedro Sánchez
en las dos últimas legislaturas. O, dicho de otro modo, Feijóo está dispuesto a
jugar con las cosas del comer de los españoles.
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